El cuerpo

El cuerpo femenino

Campo de batalla

Territorio de placer

Remanso de paz

Fuente de creación

Origen de vida

Diariamente en consulta escucho a mujeres contando su historia, su sexualidad, su limitada sexualidad, su ilimitado deseo insatisfecho, su miedo eterno. Diariamente se me abre una herida que me atraviesa porque yo misma he estado ahí, sé lo que es eso, sé lo que es que no se reconozca mi placer como algo divertido, gustoso, buscado, deseado, sé lo malo que es desear, sé que aunque pregunte no me darán la respuesta que buscaba y que aunque busque en solitario información no encontaré la fuente clara que me diga que mi placer es legítimo. Sé reconocer ese momento en que quieres conocerte y mirarte pero no te atreves a hacer ese pequeño gesto de coger el espejo y mirar, sé lo que es que alguien me haga algo y yo sé cuál es el movimiento preciso que me desataría la pasión pero me muerdo la lengua de puro miedo. Reconozco esa mirada, ese labio mordido, esa vergüenza y me produce un dolor que me atraviesa.

 

Si mi cerebro hiciera ruido al funcionar sonaría un fuerte crujido, una ruptura dolorosa.

 

Intento expresarles que ese pequeño gesto tan difícil de hacer les cambiará la vida, y que a partir de ahí ella es el centro de su universo, y que se convertirá en la soberana de su cuerpo, que le entrarán ganas de gritarlo, estará orgullosa de ello

“yo soy mi dueña y señora”

Más alto!

“Yo soy mi dueña y señora”

Más alto!

“YO SOY MI DUEÑA Y SEÑORA”

 

Y ahora comprendes que ese pequeño gesto tan difícil es revolucionario. Mírate, sin miedo, con curiosidad, no tienes porqué tener vergüenza de tí misma, qué es eso, a ver, toca a ver, me gusta, me gusta mucho!

 

Sonríe

Tú eres soberana de tu cuerpo! Tu dueña y señora