Respecto al amor
Llevo mucho tiempo dando vueltas y vueltas, intento dejarlo reposar pero es imposible porque sigo recibiendo sin cesar artículos, fotos, pintadas, libros enteros cuyo tema es “los prejuicios del amor romántico”.
Me crea un desasosiego que no puedo explicar con facilidad. Pienso en mi historia, en mi vida, mis lecturas y mis grandes autoras, entre las que se encuentran Marcela Lagarde y no encuentro más que pruebas a favor del amor. Romántico, tierno, respetuoso, empoderante para usar el término de moda, elevador, magnífico y fantástico y no… no encuentro pruebas contra el amor.
Piensa en mi historia laboral, para los jubilados y jubiladas corta para los que se inician larga y tampoco. Me pasé unos años trabajando en el tema del maltrato infantil, violencia familiar y sí, también violencia de género y nada, sigo sin encontrar nada, ninguna pueba. De hecho, el pensamiento que tiene mi mente absorbida es “Qué habría pasado si en estas vidas hubiese amor? Qué habría pasado si en mi vida no hubiese habido amor? Habría sido mejor? Peor? Igual?
Pero claro, si confundimos amor con lo que no es amor, por el amor mal entendido.
Queda clara mi postura.
El amor… Esos momentos de deseo contenido, de imaginación desbordada, de reír compenetrados, de sólo entender entre dos la broma, de deseo desatado, de anhelo ilimitado, de espera nerviosa, de relax total, de serenidad ampliada, tensión equilibrada, felicidad, tranquilidad, excitación… No se me ocurre nada mejor