Estamos a la espera de la publicación del nuevo DSM y ya nos sentimos enfermas. El DSM es el manual diagnóstico en psiquiatría. Actualmente está en vigor el DSM IV R, ( R de Revisión) y el que está por llegar no se ha dejado ni un comportamiento, ni un gesto, ni un guiño detrás. Este ha nacido con las críticas bajo el brazo. Y no es para menos. Leerlo es sentir que estás enferma porque seguro que te sentirás reflejada.

 

Tal y como están las cosas, esto es una cosa más que llevarse a la espalda. Por si lleváramos poco peso.

 

En México, el Profesor Raúl Medina, Director del Instituto Tzapopan, desarrolla el concepto de Resistencia como recurso terapéutico en la intervención con adolescentes. Toma como ejemplo el síntoma de una paciente con Trastornos de la Alimentación para ejemplificar cómo la Resistencia pasiva ilustrada por el síntoma se puede convertir en una Resistencia activa ilustrada en un proyecto de vida independiente de las expectativas de los padres y/o de la sociedad. Lo que me parece interesante de su planteamiento, es la lectura inicial que se hace del trastorno. El caso es el de una chica que deja de comer y se entiende como un acto de rebeldía hacia un contexto familiar que le controla, le aprieta las tuercas, le exprime su esencia y ella, en un intento por mantener ésta intacta y frenar el cautiverio desarrolla un síntoma que le permite defenderse de estos ataques y resistir.

 

Resistir, resistir, resistir es para ella la única salida sana posible. Lo contrario es formar parte del sistema. Sucumbir.

 

El DSM V, es una herramienta más de control, de sumisión… Si has sido diagnosticada la opción única posible para no ser derrotada es resistir, el síntoma es mío, me pertenece!

 

Ahora bien, también es cierto que este no es el camino hacia la felicidad. Al menos, la resistencia pasiva.

 

A partir de aquí se abren muchos caminos de reflexión acerca de la función de la psicología, de la terapia, de las terapeutas, de la salud, de la enfermedad, de la felicidad…

 

Raúl Medina también distingue entre resistencia pasiva y activa. La resistencia activa es el ramillete de comportamientos nuevos que acaban con el trastorno alimentario y le permiten adaptarse a la vida “sana”, “normal”, sin conflictos. Se podría decir que es la cura. Suena a consuelo, no a solución.

 

La psicoterapia, sin embargo, no debería limitarse a hacer cambiar a la persona que haya sido atrapada por el DSM, osea que haya sido diagnosticada, sino que debe convertirse en una herramienta que permita la revolución personal y hacer entrar al sistema en crisis para que sea éste quien cambie y posibilite la desaparición de los síntomas. La terapia debe ser revolucionaria, debe ser una ruptura para todo el sistema.